Soy fiel al profundo, imperfecto, humano, sagrado amor de mi corazón.
Ese que brota y se enraíza en la tierra fértil de mi alma.
A través de sus infinitas manifestaciones.
Y... gracias a mí misma, sea yo quien sea, por haberme convertido en el cuenco del que rebosa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario