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martes, 15 de octubre de 2013
Lo que debe ser dicho
Romper el silencio sólo lo necesario.
Cuando la palabra surge con todo su sentido.
Con toda su fuerza.
Traduciendo... eso.
Lo que debe ser dicho.
sábado, 4 de mayo de 2013
La caja del lenguaje
Decir
lo que decimos
todos.
Preguntar
lo que todos
preguntamos.
Revolver
en la caja
del lenguaje
buscando
la palabra,
Esa
palabra.
A.S.
lo que decimos
todos.
Preguntar
lo que todos
preguntamos.
Revolver
en la caja
del lenguaje
buscando
la palabra,
Esa
palabra.
A.S.
miércoles, 24 de abril de 2013
Santiago Gascón: Una familia normal
Un libro hermoso, de un humor (y de un amor) tierno.
Una madura mirada masculina sobre las cosas que son realmente importantes.
Ah, y se disfruta mucho más si conoces al autor.
Y a casi todos los personajes.
Gracias, Santi.
(Santiago Gascón: Una familia normal.
Xordica Editorial. 2012)
Una madura mirada masculina sobre las cosas que son realmente importantes.
Ah, y se disfruta mucho más si conoces al autor.
Y a casi todos los personajes.
Gracias, Santi.
(Santiago Gascón: Una familia normal.
Xordica Editorial. 2012)
lunes, 15 de abril de 2013
Estamos tocando el fondo, o el cuidado de la palabra
Me duele, me raspa el alma el mal uso de la palabra en tiempos de tanto sufrimiento.
Me duelen el cinismo, la descalificación fácil, la degradación gratuíta.
Me duele la falta de sentido y de amor que encuentro en mucho discurso orgulloso y estéril.
Creo que, hoy más que nunca, hemos de poner cuidado en el verbo, en la actitud y en la acción.
Que no podemos permitirnos sumar desamor ni crueldad al desamor y la crueldad que están pugnando por ganar nuestro mundo.
Escribir es un don. Y ese don, como todos, ha de ser valorado, respetado y utilizado como servicio.
Porque el verbo es creador. Y porque necesitamos su capacidad de transformación, en la sencillez y la humildad.
Por eso, cuando lo veo despreciado o, directamente, mal empleado, me parece... inmoral.
Nuestro mundo está hambriento de ternura. Como decía Powels, citando a un anciano militante, necesitamos empapar de amor las pesadas masas de materia, hasta humanizar, a fuerza de tesón y de verdad, este terrilble tiempo nuestro.
Vivimos, vivo demasiado cerca del sufrimiento de demasiada gente como para aceptar sin dolor que se añada frío al frío.
Amo la palabra por aquéllo a lo que apunta y por aquéllo que puede hacee nacer.
Porque, como dice Celaya en el poema que a continuación trascribo, "es un arma cargada de futuro".
Que sepamos respetar la palabra.
Que la usemos con amor y verdad.
Me duelen el cinismo, la descalificación fácil, la degradación gratuíta.
Me duele la falta de sentido y de amor que encuentro en mucho discurso orgulloso y estéril.
Creo que, hoy más que nunca, hemos de poner cuidado en el verbo, en la actitud y en la acción.
Que no podemos permitirnos sumar desamor ni crueldad al desamor y la crueldad que están pugnando por ganar nuestro mundo.
Escribir es un don. Y ese don, como todos, ha de ser valorado, respetado y utilizado como servicio.
Porque el verbo es creador. Y porque necesitamos su capacidad de transformación, en la sencillez y la humildad.
Por eso, cuando lo veo despreciado o, directamente, mal empleado, me parece... inmoral.
Nuestro mundo está hambriento de ternura. Como decía Powels, citando a un anciano militante, necesitamos empapar de amor las pesadas masas de materia, hasta humanizar, a fuerza de tesón y de verdad, este terrilble tiempo nuestro.
Vivimos, vivo demasiado cerca del sufrimiento de demasiada gente como para aceptar sin dolor que se añada frío al frío.
Amo la palabra por aquéllo a lo que apunta y por aquéllo que puede hacee nacer.
Porque, como dice Celaya en el poema que a continuación trascribo, "es un arma cargada de futuro".
Que sepamos respetar la palabra.
Que la usemos con amor y verdad.
LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se nos convierte en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo. Me siento un ingeniero del verso y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego. Tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
Gabriel Celaya
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domingo, 30 de diciembre de 2012
Bardo
Aliento
y corazón
y vientre
para cantar
las historias del Norte,
las historias
de tempestad y fuego,
de traición y de lucha,
de misterios
oscuros
y soledades
blancas,
de alma
salvaje
y escondida.
A.S.
y corazón
y vientre
para cantar
las historias del Norte,
las historias
de tempestad y fuego,
de traición y de lucha,
de misterios
oscuros
y soledades
blancas,
de alma
salvaje
y escondida.
A.S.
jueves, 27 de diciembre de 2012
¿A qué se remite?
Los diccionarios se remiten a sí mismos.
El mundo, también.
El alma, no.
Y no cabe en ninguna parte.
El mundo, también.
El alma, no.
Y no cabe en ninguna parte.
martes, 25 de diciembre de 2012
No me dan las palabras
Únicamente señalar,
pero decir.
Decir lo que es tan claro
en su sencilla manifestación,
en su ser lo que es,
sin paliativos.
Decir lo que cualquiera
puede mirar,
saber, sentir
sin más recurso que las tripas,
traducir la mirada
y afirmar que lo dicho
queda dicho
con meridiana exactitud.
No me dan para tanto
las palabras.
A.S.
pero decir.
Decir lo que es tan claro
en su sencilla manifestación,
en su ser lo que es,
sin paliativos.
Decir lo que cualquiera
puede mirar,
saber, sentir
sin más recurso que las tripas,
traducir la mirada
y afirmar que lo dicho
queda dicho
con meridiana exactitud.
No me dan para tanto
las palabras.
A.S.
sábado, 22 de diciembre de 2012
Las palabras que acuden
Madrugada.
Humo de cigarrillo.
La casa, silenciosa.
Yo
y el teclado
y las palabras
que acuden,
como viejas amigas,
a mi llamada.
A.S.
Humo de cigarrillo.
La casa, silenciosa.
Yo
y el teclado
y las palabras
que acuden,
como viejas amigas,
a mi llamada.
A.S.
viernes, 21 de diciembre de 2012
Más allá de sí mismas
Palabras líquidas.
Palabras caramelo.
Palabras maza.
Palabras espina.
Palabras herida.
Palabras chocolate.
Palabras cántaro.
Palabras terciopelo.
Palabras brisa.
Palabras noche.
Palabras tobogán.
Palabras flecha.
Palabras nieve.
Palabras imposibles.
Todas apuntando más allá de sí mismas.
Palabras caramelo.
Palabras maza.
Palabras espina.
Palabras herida.
Palabras chocolate.
Palabras cántaro.
Palabras terciopelo.
Palabras brisa.
Palabras noche.
Palabras tobogán.
Palabras flecha.
Palabras nieve.
Palabras imposibles.
Todas apuntando más allá de sí mismas.
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