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martes, 15 de octubre de 2013

El esqueleto desnudo de la psique

“Los cuentos de hadas son como el mar, y las sagas y mitos, las olas en su superficie; un relato se elevaría hasta convertirse en un mito y se hundiría de nuevo, convirtiéndose otra vez en un cuento de hadas.” (M. Louise Von Franz) Para Von Franz, los cuentos de hadas son “el esqueleto desnudo de la psique”.

martes, 8 de octubre de 2013

Mirar al arquetipo

"Es bien sabido que los seres humanos no podemos mirar directamente al arquetipo; aquella parte de nosotros en que la psique se une con la naturaleza. Entre otros, por el riesgo de la locura o la parálisis. Tales espacios son exclusivos de los dioses y los demonios, y requieren por consiguiente de un instrumento mediador. El espejo es uno de ellos, representa la capacidad de simbolización y la conciencia." (Mariano Fernández) Sémele, medre de Dionisos, quiso mirar a Zeus en su verdadera forma. Y su visión la carbonizó. Lo sabemos. Pero nos pasamos la vida queriendo hacer exactamente eso: Mirar al arquetipo. Otro ejemplo aún más ambicioso: Lucifer, el Portador de la Luz, el más cercano a Dios de todos los ángeles, que quiso, sin embargo, "ser como" El, en lugar de ser quien era. También ese es uno de nuestros pasatiempos favoritos. Iluminación, lo llamamos, o cosa parecida. Como si tuviéramos alguna idea de lo que eso es o significa. Aquí, ya no se trata de mirar al arqietipo, sino de ser el arquetipo. Muy prudente, por nuestra parte. Prudencia de la que, por cierto, sí que dio muestras Perseo, quien se negó a mirar directamente a Medusa, otra de las caras del Absoluto, prefiriendo confrontarla a través de espejo de la verdad. Somos seres humanos, hijos y moradores del mundo humano. El reino de dioses y demonios tal vez habite en nosotros, pero no es nosotros, y desde luego, nosotros no somos eso. La individuación pasa, pues, por despojarse de majestuosos y energéticos oropeles prestados para permanecer en la modesta desnudez de lo humano. De lo nuestro. De lo nosotros. La tarea más difícil del mundo. Renunciar a la (ilusión de) deificación. O demonización. Que todo viene a ser lo mismo.

domingo, 7 de julio de 2013

Mitos

Hace bien, reconocer el mito -los mitos- que han estado configurando nuestra vida.
Ayuda a comprender.
Y a des-prender-se.
Y a no tomar nuestras historias a lo personal.
Porque no hay nada menos personal -menos individual- que un mito.

lunes, 3 de junio de 2013

La diosa desnuda

"Las tumbas Neanderthal y los santuarios del oso -nuestras primeras pruebas ciertas de ritual religioso- muestran un intento de enfrentarse con la huella de la muerte.
Pero el misterio de la mujer no es un misterio menor que el de la muerte. El nacimiento también es un misterio, al igual que la leche de la madre y el ciclo menstual en armonía con la luna. La magia creativa del cuerpo de la mujer es algo para maravillarse. Y tanto es así que mientras que los hombres en sus ritos... están invariablemente adornados con ropajes mágicos, la más potente magia del cuerpo femenino se basta a sí misma. Por tanto, en todas sus primeras epifanías, bien en las estatuillas paleolíticas o en el neolítico, ella es la diosa desnuda, con un acento iconográfico en el simbolismo de su propia forma mágica.
La mujer, como la puerta mágica del otro mundo, a través del cual la vida entra en este, se presenta naturalmente como contraposición a la puerta de la muerte, a través de la cual se le abandona. Y no hace falta que esté implicado en esto una teología, sino sólo el misterio y la maravilla de una mente asombrada ante un segmento aprehendido del universo, junto con el deseo de unirse a cualquier poder que pueda habitar tal maravilla."
(J. Campbell: Las máscaras de Dios)

La monstruosidad del mundo tal cual es

"Y creo que se puede decir que si uno de los problemas principales del hombre... es el de reconciliarse en sentimiento, así como en pensamiento, con la monstruosidad del mundo tal cual es, no pudo haberse imaginado una lección iniciática más eficaz que la de estos ritos (los sacrificios humanos de las sociedades agrícolas neolíticas, el paréntesis es mío)... El número de vidas ofrecidas en tales ritos es mucho menor, en proporción a la población, que las sacrificadas en nuestras ciudades en los accidentes de tráfico. Sin embargo, entre nosotros, esas muertes se consideran generalmente como una consecuencia de la falibilidad humana... En el ritual primitivo... basado en el punto de vista de la especie y no en el del individuo, , lo que para nosotros es un "accidente" -a saber, muerte repentina y monstruosa- se coloca en el centro del sistema y se convierte inmediatamente en una revelación de la inhumanidad del orden del universo. Y además, lo que así se revela no es simplemente la monstruosidad del mundo tal cual es, sino este tal cual es como una realidad superior a la sentida normalmente por nuestras facultades poco despiertas: una monstruosidad de ser deseada por dios, y que retiene su forma de ser sólo porque una divinidad... se está actualizando a sí misma a través de todo el despliegue.
Por tanto, podemos terminar diciendo que la mitología es una verificación y validación de lo bien conocido como monstruoso. Se concibe, finalmente, no como una referencia a la historia o a la textura del mundo analizada por la ciencia, sino como una epifanía de la monstruosidad y maravilla de éstas, de forma que ellas, y por tanto nosotros, puedan experimentarse en profundidad.
Y en los sacrificios... de una mitología tal no hay un sentido de do ut des,te doy para que me des. Estos no son regalos, sobornos u obligaciones ofrecidos a Dios, sino representaciones actuales, actuadas aquí y ahora, del sacrificio del propio dios en el principio, a través del cuál él, ella o ello se encarnó en el proceso del mundo..."
(J. Campbell: Las máscaras de Dios)

Desde aquí hasta el cielo, el infierno y más allá

"Ahora se pone de manifiesto la paradoja, constante a lo largo de la historia... que separará a Oriente de Occidente, pues cuando la visión cósmica se desvanece y los dioses ya no son meros administradores de un orden matemático, sino creadores omnipotentes y libres de un orden comparativamente arbitrario -personificaciones con los rasgos de la paternidad, sometidos a caprichos, a la ira, el amor y otras pasiones-, desaparece esa complejidad mística caracterizada por la dignidad y la madurez, las majestuosas perspectivas y la seguridad espiritual; pero, por otra parte, sale a la superficie un factor ético humanizador y personal que faltaba en el caso anterior. Allí encontramos no dualidad, paz espiritual e inhumanidad; aquí, tensión, dualidad y sentimiento de exilio; no el rostro del mero funcionario, sino del individuo autónomo con libre albedrío, capaz de cambiar el destino y, por tanto, responsable ante sí mismo, la humanidad y el futuro, no ante el cosmos, la metafísica y el pasado. Esa es la barrera que separa los dos hemisferios, este y oeste, desde aquí hasta el cielo, el infierno y más allá."
(J. Campbell: Las máscaras de Dios)

domingo, 2 de junio de 2013

El camino de los sueños

Someterse conscientemente  a la disciplina del inconsciente de una manera tan... rigurosa, es una novedad para mí.
Seguir el camino de los sueños, sin resistencia ni manipulación, lleva a lugares nuevos del paisaje interior.
Lugares amplios y desconocidos de uno mismo. Y de algo que trasciende el "uno mismo".
Es una vía sorprendente, la de los sueños. Y sorprendentemente.... coherente, en la lógica y el dinamismo que les son propios.

martes, 28 de mayo de 2013

Señor del orden

"Si vivo como si muero, yo soy Osiris. Penetro en ti y reaparezco a través de ti; fallezco en ti y crezco en ti... Los dioses viven en mí porque yo vivo y crezco en el grano que los sustenta. Yo cubro la tierra. Si vivo como si muero, soy la cebada. No se me puede destruir. Yo he penetrado el orden... He sido hecho señor del orden y emerjo en el orden..."
(Egipto, Imperio Medio, Textos de los Sarcófagos)

miércoles, 15 de mayo de 2013

Dicen

Si vuelvo la vista atrás, a toda mi vida, y en particular a estos últimos años pasados,  me doy cuenta de que el mito de la expulsión del jardín del Edén, la pérdida de la inocencia y la "maldición" del esfuerzo y el sufrimiento como precio de la consciencia ("Parirás hijos con dolor. Ganarás el pan con el sudor de tu frente.." todo ello tanto literal como metafóricamente.), son grandes temas recurrentes. Y que, (Robert Johnson, y como él, todo el mundo, dixit), no hay vuelta atrás posible hacia la inocencia y la fusión (más o menos lograda) con las sucesivas versiones del Todo. Ya se sabe que la entrada al Paraíso (o a los Paraisos a los que vamos arribando, por orden de aparición) está guardada por el ángel de la espada de fuego. Sólo queda seguir caminando, por un camino que es de todo menos sencillo, hacia la Jerusalén celestial. Que, dicen los que saben, haberla, hayla.
Aunnque mucho me temo que cada estación que parece ser una modesta copia de la tal Jerusalem, acaba convertida, cuando toca, que suele ser pronto, en otro Paraíso a abandonar, con su correspondiente ángel en la puerta, otra vuelta de tuerca a la inocencia perdida, y tiro porque me toca.
Por la cosa del crecimiento.
Hasta que Dios quiera, afirmo.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Dioses en la consulta

El viernes pasado hablé con Dumuzi. Hoy, con Inanna.
Los mitos se pasean por los pasillos del hospital, y dioses y diosas, héroes y heroínas  piden hora de consulta con la mayor naturalidad.
Yo, como si tal cosa.
Ya estoy acostumbrada.