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miércoles, 27 de noviembre de 2013

miércoles, 30 de octubre de 2013

Decisiones.

Decisiones. Decisiones de las que dependen vidas. Algunas, de un gravedad que da vértigo. Y yo, con estos pelos. Vaya... tela de curro.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Demasiado cerca

Me sucede / cada vez / más, / no estar / para / chorradas. / Por / demasiada / muerte / que me / encuentro. / Demasiado / dolor, / en el / ambiente. / Y demasiado / cerca, / todo / ello. / A.S.

Comienzo de semana

Lunes / por la mañana, / y la muerte / esperando, / ferreamente / instalada / en un escaso / kilo / de cuerpecito / blanco. / Promete, / la semana, / como / (casi) todas, / en este / mi pequeño / mundo / loco. / A.S.

martes, 17 de septiembre de 2013

Lo que puedes

La pregunta de si todo esto tiene sentido, pierde sentido -por el momento, al menos-, ante una niña de 18 años con leucemia -y sus padres-, un bebé de 500 gramos con los pulmones inoperantes -y los suyos-, o una madre de dos hijos pequeños y 38 años con hemorragia cerebral masiva. Entonces, sencillamente, te arremangas y haces lo que puedes. Con todo el amor que puedes. Y punto.

jueves, 1 de agosto de 2013

"Tú y yo somos de la misma sangre..."

Cobijar entre las manos a un cachorrito humano diminuto, hasta que, poco a poco, se va marchando. Acompañar, en silencio, su partida. Despedirlo. En nombre de toda nuestra especie.

lunes, 17 de junio de 2013

De la muerte real

Se puede vivir en la casa de la muerte, verla pasar día tras día, y seguir ignorándolo todo sobre ella.
Porque la muerte simbólica no es la muerte real.
La muerte real, la de verdad, es una atrocidad que atenta contra el mismísimo centro del sentido. Del orden.
De nuestras pequeñas, cálidas, humanas construcciones vitales.
Amas a alguien.
Construyes con alguien.
Y la muerte arrasa con quien amas y con la construcción.
Lo que queda es un paisaje destrozado.
Por los incognoscibles proyectos de Dios.
O por la indiferencia de la naturaleza madrastra.
O por una mala jugada de la lotería genética.
O por la puta que los parió a todos.
Por la reputísima que parió este... desconsuelo.

martes, 30 de abril de 2013

Opus

Este trabajo trae humildad.
Y gratitud..
Y exigencia.
Y una calidez difícil de explicar.

lunes, 29 de abril de 2013

Nacimiento

Hoy (dos bebés y un joven adulto muertos, y tres familias afrontando la pérdida), la joven psicóloga que hace prácticas a mi lado me decía que nunca pudo imaginar que hubiera tanto "de bueno" (eran sus palabras) donde antes ella sólo podía ver sufrimiento. Que estaba admirada de la fuerza y el temple de la gente ante situaciones tan duras.
Tenía la mirada maravillada.
En silencio, yo celebraba el nacimiento de una terapeuta.

miércoles, 24 de abril de 2013

Cómo explicarlo...

Cómo explicarlo...
Esta gente, esta gente que sufre, me está enseñando a ser... presencia.
Cuando no se puede ser otra cosa.
Cuando es lo único que puedo ser.

A través del tacto

Gran parte de mi trabajo se hace a través del tacto.
Apretando una mano.
Acariciando un hombro.
Abrazando a quien llora.
Estando allí, sin más.

Flores de humanidad

En medio de la pérdida, del sufrimiento y de la muerte, descubro a veces flores de pura humanidad, de una belleza tan.. sagrada, tan tierna, delicadamente preciosas, que tengo que quedarme en silencio.
Entonces toco al otro.
Acaricio su ser.
Abro mi centro a su presencia.

viernes, 19 de abril de 2013

No pudo ser

Parada. Reanimación. Parada. Reanimación. Parada...
Así, toda una larguísima mañana, entre la UCI neonatal y la sala donde esperaba la familia.
No pudo ser.
Se fue.
Se fue, y luego acompañé al cuerpecito, bellísimo en su palidez y su dulzura, a los brazos de sus padres, y acompañé, por unas horas, a esos padres, en el camino de un dolor para el que no hay posible descripción ajustada.
Tenía veinte días.

Vértigo y armonía

Hay vértigo y armonía en las UCIs.
Hay vida y muerte y una densidad de humanidad como jamás había encontrado.
He perdido la cuenta de los fallecimietos, de las altas, de los trasplantes de hígado, de corazón, de pulmones...
He perdido la cuenta de los que no llegaron a tiempo.
Y de los que sí.
Pero hoy... Hoy, en este momento en el que escribo, están trasplantando un corazón a un chico de 15 años.
Y eso, eso... es un milagro.
Y una fiesta.

viernes, 12 de abril de 2013

Mujeres que esperan

La puerta de la UCI está llena de mujeres.
Mujeres de piedra, de tierra, de humus y de amor, que realizan todos los días proezas increíbles con los trabajos, a su cargo, la burocracia a su cargo, los hijos a su cargos, los abuelos a su cargo y las casas, desayunos, comidas y cenas a su cargo.
Mujeres que, de alguna imposible manera,  siempre están allí, en las puertas de la UCI, esperando por su hombre.
Esperando que viva o muera su hombre.
O que se lo devuelvan en una de los miles de formas en que puede quedar limitado un ser humano.
Mujeres que no se hacen ilusiones.
Que saben. Que esperan.
Que aman.
Humana, profunda, imperfectamente.

jueves, 4 de abril de 2013

Intensidad

A veces tengo que buscar un lugar tranquilo -ardua tarea, en un entorno tan poco propicio a la intimidad- y sentarme a solas cinco minutos, para asimilar tanta intensidad. Tanta crudeza. Tanto ser las cosas como son.
Amo este trabajo.

Cara y cruz

S:, ayer: "Me sentía mal deseando tanto que apareciera un corazón, porque sabía que para que yo lo tuviera, alguien tenía que morir."

martes, 2 de abril de 2013

Mirar cara a cara a la muerte

Murió ayer.
Desde que nos conocimos, miró cara a cara a su miedo: Morir rápido (él subrayaba "rápido").
Y fue de ese miedo de lo que hablamos. Y de la muerte. Y de cómo su proximidad pone en su lugar todas las cosas. Marca inequívocamente las prioridades.
Cuando me despedía, tras la última charla (era yo la que hablaba. Él, que no podía hacerlo, se limitaba a lo esencial por escrito) me "dijo": "Me hacen bien tus visitas."
Hoy lo he buscado y he encontrado su cama ocupada por otra persona.
Cruzó la puerta anoche.
Como los dos sabíamos que sucedería.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Miedo

Hoy me he presentado a un paciente joven, con un diagnóstico grave, e incapacitado para hablar, y me he ofrecido para cualquer cosa que pudiera necesitar.. Él ha escrito sucinta y crudamente : "Tengo miedo a morirme rápido".
A partir de ahí, he hablado yo.
Luego le he preguntado si deseaba que volviera.
Ha escrito que sí.
Estoy conmovida.
Y agradecida.