martes, 30 de julio de 2013

Días del pasado

En estos últimos días, dos amigas diferentes, que no se conocen entre sí, me han hecho llegar unas cuantas imágenes que han funcionado como máquinas del tiempo para transportarme a un pasado que, para mi sorpresa, deleite y... nostalgia, ha emergido, prístino y sin mácula, a la convocatoria del recuerdo.
Gracias.


El viejo Instituto.
Un lugar, un tiempo y unas gentes herrnosos, irrepetibles...



La que fui a los veinticinco años. 
En mi primera casa independiente. 
Un refugio alto y claro, en la zona vieja de la ciudad, con grandes balcones asomados a tejados antiguos...

domingo, 28 de julio de 2013

Yeats: El Segundo Advenimiento

Girando y girando en espiral creciente
el halcón no puede oír al halconero;
todo se derrumba, el centro no se sostiene;
la pura anarquía se desata sobre el mundo,
la marea turbia de sangre se desata y en todas partes
la ceremonia de la inocencia se ahoga;
los mejores carecen de convicciones, y los peores
están llenos de apasionada intensidad.

Seguramente alguna revelación está próxima;
seguramente el Segundo Advenimiento está próximo.
El Segundo Advenimiento! Apenas pronunciadas esas palabras
una enorme imagen emanada del Spiritus Mundi
empaña mi visión: en algún lugar en las arenas del desierto
una figura con cuerpo de león y cabeza de hombre,
una mirada vacía y despiadada como el sol,
mueve sus lentos muslos, mientras alrededor
se tambalean las sombras de los indignadas pájaros del desierto.
La oscuridad cae de nuevo; pero ahora sé
que veinte siglos de sueño de piedra
fueron perturbados hasta la pesadilla por una cuna que se mece,
¿y qué bestia áspera, llegada su hora al fin
se arrastra hacia Belén para nacer?



The Second Coming by William Butler Yeats
Turning and turning in the widening gyre
The falcon cannot hear the falconer;
Things fall apart; the centre cannot hold;
Mere anarchy is loosed upon the world,
The blood-dimmed tide is loosed, and everywhere
The ceremony of innocence is drowned;
The best lack all conviction, while the worst
Are full of passionate intensity.

Surely some revelation is at hand;
Surely the Second Coming is at hand.
The Second Coming! Hardly are those words out
When a vast image out of Spiritus Mundi
Troubles my sight: somewhere in sands of the desert
A shape with lion body and the head of a man,
A gaze blank and pitiless as the sun,
Is moving its slow thighs, while all about it
Reel shadows of the indignant desert birds.
The darkness drops again; but now I know
That twenty centuries of stony sleep
Were vexed to nightmare by a rocking cradle,
And what rough beast, its hour come round at last,
Slouches towards Bethlehem to be born?


(W.B. Yeats)

Una reflexión que lleva al silencio interior...

Los silenciados

Gil-Manuel Hernández i Marti
desdelafrontera17.blogspot.com.es


("Las espigadoras", de Jean François Millet, 1857)

      "En todas las grandes tradiciones filosóficas y espirituales el silencio es a un tiempo virtud y práctica transformadora. El silencio es requerido para meditar, para aletargar la incesante danza de los pensamientos, para sumergirse en otra realidad, más profunda y crucial, para atisbar el propio fondo y obtener paz, serenidad y lucidez crítica. El silencio es, pues, requisito necesario para un habla trascendente destinada a convertir el mundo en algo mejor. Sin embargo, desde la perspectiva del poder, el silencio sirve para acallar las voces de la diversidad, las voces de protesta, para reprimir, humillar y trazar el límite de lo tolerable, de lo políticamente admisible. Con el silencio se compran voluntades, se distorsiona la historia, se ocultan los hechos molestos, se construye la paz de los cementerios. Desde la óptica del poder, el silencio represivo es la condición esencial para seguir acumulando más poder. Un muro donde todo se estrella, mientras se impone la "verdad" de los vencedores. 

Por donde miremos la estrategia política del silencio es visible. Y, bien paradójicamente, dicha estrategia precisa de la estridencia autoritaria de los gritos y el ruido social, que los medios difunden con programas de falsos debates y algarabías tan bulliciosas como vacuas. Tertulianos en plena porfía chillona, discusiones acaloradas por temas banales, griterío de zafiedades para aturdir todavía más a un espectador atrofiado por tanta presunta información, condicionado además a hablar de vaguedades. Por ello el silencio espiritual o filosófico que induce a un "darse cuenta" de los velos que distorsionan la realidad es altamente incómodo. Por ello tiende a ser destruido con toda suerte de cacofonías. 
No nos engañemos: el silencio potencialmente reflexivo es peligroso, subversivo. De modo que se impone el ruido desmobilizador, lanzado como una red sobre aquellos que están siendo sistemáticamente silenciados y quizás querrían hablar. De hecho hay pocas situaciones tan estimulantes como ver qué ocurre cuando se da la voz a los que habitualmente carecen de ella, salvo para expresarse en sus más íntimos círculos. Y aún con todo son contadas las ocasiones en que ello sucede a gran escala, como ocurre en las investigaciones comprometidas de los científicos sociales y periodistas de raza, habitualmente relegadas al ostracismo de lo que no está de moda, o en las eclosiones sociales, que llenan las plazas de cosas que se dicen con rabia, de tan difícil como era poderlas decir. 

  Verdaderamente hay algo fascinante en lo que alguien habitualmente silenciado puede llegar a contar y recordar, pese a que ese alguien esté tan asediado por complejos, traumas, distorsiones y ilusiones como todos los demás. El simple hecho de hablar tras un silencio forzoso se torna relevante, y las  frases que salen de su boca adquieren una frescura, una calidad y hasta una hondura que jamás hubiéramos sospechado. Y es entonces cuando entendemos porqué a esa gente normal, a esa gente común y ordinaria, se la quería callada, silenciada, obligada a cargar con un yugo de ruidos y gritos regulados por el poder, desprovista de habla, sumisa y encerrada en sí misma. 

Lo silenciados no se entienden sin los silenciadores, quienes en el fondo temen tanto que hablen los habituados a callar como que se silencien voluntaria y reflexivamente los estimulados a parlotear de trivialidades, también víctimas  de otra forma sutil de callar aquello que verdaderamente se quiere silenciar: el tesoro de un pensamiento propio, limado por el silencio voluntario transformador y presto para la palabra impugnadora. Para los silenciadores la política a imponer está clara: o el silencio o el habla inofensiva. En consecuencia, para los silenciados la alternativa es el silencio autoindagatorio y el habla decidida. Porque hay silencios y silencios, silencios donde todo se calla para que otros no se callen jamás, y silencios fructíferos que facultan para poder interpelar, con palabras auténticas y cargadas de razones, a los que solo promueven la cara obscena del silencio."

sábado, 27 de julio de 2013

En la vanguardia

Reflexionaba con frecuencia en ese hecho extraño que había llegado, se le había impuesto sin avisar y no tenía visos de dejar de estar allí: Era un tiempo, una etapa, un paisaje que, de puro desconocidos, la obligaban a ir en la vanguardia de su vida, desbrozando, machete en mano, una realidad enmarañada y nueva que no daba perspectiva ni tregua, en un ciego continuar hacia adelante, sin alternativa posible, no tenía idea de hacia dónde.

Machado: 26 de julio de 1875

Antonio Machado nació en Sevilla hace 138 años,
el 26 de julio de 1875.
Este es su autorretrato:


Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-;
mas recibí la flecha que me asignó Cupido
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habitó,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último viaje
y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
(A. Machado)

viernes, 26 de julio de 2013

Ilusión




"La creencia de que todo el mundo percibe una única realidad, es la más peligrosa de las ilusiones."

Paul Watzlawick

Agenda

Por alguna misteriosa razón, hoy ha desaparecido mi agenda, dejándome un sentimiento de pérdida y desvalimiento tan abrumador que he acabado riéndome de mí misma por creer, en algunos momentos de exaltación maníaca, que he llegado a alcanzar algún tipo de madurez.